Dudas sobre el hallazgo de la tumba de CalÃgula
24 Febrero, 2011 on 7:00 am | En Roma, ArqueologÃa, Personajes |
La policÃa italiana asegura haber descubierto los restos del emperador. -El anuncio provoca un gran escepticismo entre los estudiosos
La noticia de que la tumba de CalÃgula, el emperador romano sinónimo de depravación y locura, habrÃa sido encontrada cerca del lago Nemi, 30 kilómetros al sur de Roma, donde el césar que quiso nombrar cónsul a su caballo (Incitato) disponÃa de una gran villa y de grandes barcos que servÃan de palacios flotantes, se deshincha. El anuncio del hallazgo lo hizo la policÃa italiana y ha tenido eco profusamente en la prensa internacional. Los especialistas, sin embargo, alzaron desde el principio la ceja con gran escepticismo. Y el martes por la noche la sobreintendente de antigüedades del Lazio, Marina Sapelli, puso más sordina al descubrimiento.
El hallazgo se habrÃa producido tras la detención en Ostia de un hombre que trataba de sacar de contrabando una estatua de 2,5 metros de altura proveniente de una excavación clandestina. El ladrón habrÃa conducido a la policÃa hasta el sitio de procedencia de la escultura. Sin embargo, Sapelli matizó que aún se desconoce el lugar exacto, y que la pieza, sin cabeza, que representa a un emperador divinizado, podrÃa o no ser CalÃgula. La sobreintendente no descarta que la escultura sea exhibida en el Museo de las Naves de Nemi, donde se exhiben reproducciones y restos de las dos majestuosas naves del emperador excavadas en el lago durante el fascismo y destruidas durante la II Guerra Mundial.
Pocos césares romanos más (im)populares que CalÃgula (12 después de Cristo- 41 d. C), que en la imagen arquetÃpica de decadencia y amoralidad romanas está sólo un peldaño por debajo de Nerón. Suetonio dejó un retrato terrible de él: caprichosamente cruel, incestuoso y lunático, se lió con su propia hermana Julia Drusila, se disfrazaba de Venus y humilló y aterrorizó a los senadores. Puso a las legiones a recoger conchas y celebró con ellas un triunfo sobre el mar. Entre sus excentricidades, arrebatarle la coraza a la momia de Alejandro Magno al visitar su sepulcro en AlejandrÃa. Fue novelado por Robert Graves (lo interpretó luego John Hurt en la producción de la BBC de su novela Yo, Claudio -su tÃo y su-su-sucesor-), llevado al teatro por Camus y erotizado hasta el porno por Penthouse en la pelÃcula de Tinto Brass con Malcon McDowell.
Estudiosos, como la directora del Instituto Catalán de ArqueologÃa Clásica (ICAC), Isabel Rodà , y la historiadora británica Mary Beard, mostraron escéptica cautela por el hallazgo desde el principio. El emperador fue asesinado “de mala manera”, recuerda Roda —incluso le pegaron una puñalada en los genitales— por los pretorianos en una galerÃa de su palacio en el Palatino, en Roma (el lugar fue hallado precisamente en 2008). Según Suetonio, su cadáver fue llevado a unos jardines en el Esquilino (los horti Lamiani)y allà rápidamente incinerado y sepultado bajo el césped. Más tarde fue vuelto a quemar y enterrado con más propiedad quizá en el Mausoleo de Augusto, donde reposaban varios miembros de la familia, pero no hay ninguna evidencia de que lo fuera en Nemi. Parece inconcebible que el sÃmbolo asesinado de la monstruosidad imperial —con lo que les costó librarse de él—, y cuya memoria fue condenada, hubiera tenido un gran monumento. CalÃgula se llamaba en realidad Cayo Julio César Germánico. Su apodo, que significa “botita”, se deriva de las botas militares, las caligae, que usaba desde niño.
Via: Jacinto Antón - elpais.com
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