Recaredo, el gran rey visigodo
29 Enero, 2011 on 7:00 am | En Historia de España, Personajes |

A la muerte de Leovigildo en el año 586 subió al trono su hijo Recaredo, el primer monarca visigodo que dejó de lado la tradición arriana de su dinastÃa para abrazar el credo católico.
Recordado por su gesto de declarar el catolicismo como religión oficial de la monarquÃa visigoda, en el III concilio de Toledo de 589, Recaredo consagró todas sus energÃas a la tarea de restablecer la paz en el turbulento reino hispano. El rey Recaredo celebraba el triunfo del catolicismo en el reino visigodo. Convertido él mismo apenas dos años antes, con esa declaración ponÃa fin a la «herejÃa» arriana que los godos habÃan traÃdo consigo a su llegada a España, a principios del siglo V. Es el acontecimiento por el que la figura de este soberano ha pasado a la historia de España. Pero la importancia de su reino va más allá de este hecho capital. La muerte de su hermano Hermenegildo en prisión, en 585, convirtió a Recaredo en heredero único del trono. Su padre, Leovigildo, ocupado en la conquista del reino suevo, lo envió a la Septimania, región del sureste de Francia en torno a Narbona que formaba parte del reino visigodo. Allà debÃa hacer frente a la amenaza de Gontrán, rey de Burgundia (en torno a la actual Borgoña), cuyas tropas habÃan sitiado Nîmes y ocupado Carcasona gracias a la traición. Recaredo llegó a la región al mando de un contingente godo de auxilio y pasó al contraataque, derrotando ante las murallas de Carcasona a las fuerzas burgundias, que huyeron dejando tras de sà a cinco mil camaradas en el campo de batalla. No detuvo ahà su ofensiva, sino que tomó las fortalezas de Ugernum y Caput Arietis -en la frontera del Ródano- y asoló la región de Tolouse.
El prÃncipe habÃa demostrado su valÃa militar ante los francos en una campaña que los cronistas hispanos calificaron de contundente victoria para las armas de Toledo. Al año siguiente, su padre falleció y Recaredo ocupó el trono, sin que las facciones nobiliarias que se disputaban el poder mostraran una oposición abierta. Sin embargo, a buena parte de esa nobleza no le debió agradar demasiado la instauración de un principio de sucesión dinástica de padre a hijo, contraria al principio electivo por el que hasta entonces se habÃa regido el Reino de Toledo. Del mismo modo, a los obispos arrianos tampoco debió de complacerles la conversión al catolicismo del nuevo rey, abjurando del tradicional arrianismo germánico. Fue asà como enseguida se produjeron una serie de conspiraciones contra el nuevo rey, hasta cuatro consecutivas. En ellas intervinieron también católicos, lo que excluye que la religión fuera su única causa. Pese a este rigor, Recaredo se esforzó por atraerse a la nobleza, tanto goda como la hispanorromana, y al episcopado, arriano y católico. Pacificar el reino godo significaba resolver también el problema religioso. El rey se habÃa convertido personalmente al catolicismo en 587, poco después de acceder al trono, bajo los auspicios de Leandro, arzobispo de Sevilla, y desde ese mismo instante se propuso lograr que el pueblo godo adoptara el catolicismo. Despejado asà el camino, se celebró el III concilio de Toledo en 589.
El reino visigodo tomó a partir de entonces un nuevo rumbo marcado por la entente entre Iglesia y Estado. La propaganda polÃtica del régimen se encargó de presentar a Recaredo como un nuevo Constantino, el emperador que permitió el triunfo de la Iglesia católica en el Imperio a partir del edicto de Milán del año 313.
Via: historiang.org
2 comentarios »
Suscripción RSS a los comentarios de la entrada. URI para TrackBack.
Deje un comentario
Como anunciarse en www.imperioromano.com
Funcionando sobre WordEsPress (basado en WordPress) con el tema Pool diseñado por Borja Fernandez.
Feeds de entradas y comentarios.
XHTML y CSS válidos. ^Ir arriba^









los romanos aran un calendario…
Comentario por er payo — Enero 31, 2011 #
Quizá convenga añadir que la conversión de Recaredo y la nobleza goda al catolicismo (cristianos ya eran) se debió al interés polÃtico de aunar en torno a una misma iglesia a la sociedad romana de la época: indÃgenas ibero-romanos, godos y otros pueblos asimilados. No tenemos documentación que acredite que Recaredo ingresó en la Iglesia católica por conficción de fe, pero sà podemos colegir el interés polÃtico que tal conversión tuvo.
Comentario por J. Luis López de Guereñu Polán — Septiembre 18, 2011 #