Los enemigos de Egipto
24 Agosto, 2010 on 7:00 am | En Egipto |

Con el brazo en alto y a punto de descargar su maza sobre nubios, libios o asiáticos, a los que sujeta por los cabellos: asà representaron los egipcios a sus faraones, garantes del orden frente al caos, en lucha constante contra sus enemigos.
A lo largo de más de tres mil años, los faraones, como garantes del orden del universo frente al caos, se enfrentaron a numerosos enemigos que amenazaban la estabilidad de su mundo. Los egipcios lograron comunicar por medio de sÃmbolos los más diversos conceptos, y el del soberano triunfante no fue una excepción. Ya durante el IV milenio a.C., en el perÃodo Predinástico, antes de la unificación del paÃs, encontramos objetos con la imagen de un personaje fuerte -tal vez el rey- representado como un león o un toro que vence a los enemigos. Más adelante veremos a los enemigos de Egipto representados como nueve arcos.
Una escultura del faraón Djoser, de la dinastÃa III, pisa los arcos; y dos mil trescientos años más tarde aparecen en el zócalo de una estatua de Nectanebo II, rey de la dinastÃa XXX. ¿Por qué perduran durante tanto tiempo las representaciones simbólicas del rey victorioso, ya sea con los enemigos sujetos por los cabellos o como arcos hollados por los pies del soberano? Encontramos la respuesta en el pensamiento egipcio, que recurrÃa a los mitos y a la magia para explicar sus ideas sobre la divinidad y el orden del universo. La imagen del faraón que amenaza al enemigo resume los mitos de la creación y de la realeza.
Éstos descansan en un concepto fundamental: la Maat, el orden que el ser supremo instauró el dÃa de la creación y que debe seguir rigiendo todas las cosas; de lo contrario, el mundo que conocemos volverÃa al caos, a la no existencia. El rey, como descendiente de ese ser supremo, es dios en la tierra y, por tanto, es quien debe y puede mantener el orden; para ello lucha contra el caos personificado en los enemigos de Egipto. El principal objetivo militar de Egipto fue preservar su integridad territorial. Por una parte, se defendió contra los intentos de invasión de los pueblos vecinos. Por otra parte, sus campañas en el exterior no iban encaminadas tanto a la anexión de territorios como a ocupar posiciones para alejar lo más posible a los enemigos de las fronteras naturales del estado egipcio y, de paso, someter a pueblos vasallos que aportaran tributos.
Fue en Asia donde los egipcios se enfrentaros a sus más peligrosos enemigos. Ya en tiempos de las primeras dinastÃas podemos reconocer rasgos étnicos asiáticos en representaciones del enemigo vencido por el faraón y en otras de cautivos maniatados. Aunque, a diferencia de los hititas, Egipto resistió el embate de estos invasores -fue Ramsés III, el vencedor de los libios, quien los rechazó- sus dÃas como gran potencia estaban contados. El vacÃo que el hundimiento hitita dejó en Próximo Oriente fue colmado sucesivamente por nuevos y agresivos imperios: los asirios (que invadieron el paÃs del Nilo), los babilonios y más tarde los persas, varios de cuyos reyes se proclamaron faraones. En los doscientos años que siguieron al siglo IV a.C., el mundo cambió; el centro polÃtico del Mediterráneo se desplazó de Oriente a Occidente, donde habÃa surgido una nueva potencia: Roma.
Via: historiang.org
No Comments yet »
Suscripción RSS a los comentarios de la entrada. URI para TrackBack.
Deje un comentario
Como anunciarse en www.imperioromano.com
Funcionando sobre WordEsPress (basado en WordPress) con el tema Pool diseñado por Borja Fernandez.
Feeds de entradas y comentarios.
XHTML y CSS válidos. ^Ir arriba^








