Las grandes reinas de Egipto
21 December, 2009 on 7:05 am | En Egipto, Personajes |

Esposas, madres e hijas de reyes, las mujeres de la realeza desempeñaron un papel excepcional en la sociedad del antiguo Egipto, como muestran numerosas estatuas y relieves. En ocasiones gobernaron comoregentes e incluso adoptaron el tÃtulo masculino de faraón.
Esposas, madres e hijas de reyes, su cercanÃa al monarca les conferÃa un poder que algunas reinas del paÃs del Nilo supieron aprovechar, incluso hasta el punto de adoptar el tÃtulo masculino de faraón. Lujosos ajuares, tumbas, estatuas, textos y templos son un testimonio veraz del protagonismo excepcional que tuvieron en la sociedad egipcia las mujeres de la familia real, esposas y madres de reyes. Desde siempre se ha reconocido el alto grado de libertad de que gozó la mujer en Egipto, muy superior al papel secundario que se le otorgó en otras culturas de la Antigüedad, incluidas Grecia y Roma. Pero tampoco hay que creer que las mujeres disfrutaron de igualdad de derechos y oportunidades respecto a los hombres. Nada más lejos de la realidad, sobre todo cuando hablamos del ejercicio del poder. ¿Hasta qué punto las mujeres de la realeza compartieron la naturaleza divina del faraón?
Dada la estrecha relación del rey con el dios, el faraón se presentaba ante su pueblo a imagen y semejanza de Osiris, es decir, en compañÃa de su divina esposa, y no junto a una mujer mortal carente de atributos divinos. Sin embargo, durante el Imperio Nuevo tenemos ejemplos de grandes esposas reales de origen plebeyo, como Teti Sherit, esposa del faraón Taa I, de la dinastÃa XVII, y abuela de Ahmosis, el fundador de la dinastÃa XVIII; o la reina Tiy, esposa de Amenhotep III. También encontramos una gran y hermosa reina de origen incierto: Nefertiti, nuera de Tiy y esposa de Akhenatón, el «faraón hereje».
La unión consanguÃnea de los faraones con sus hermanas e hijas ha hecho correr rÃos de tinta entre los estudiosos. Parece probado que entre la población egipcia no existÃa esta costumbre, sólo practicada por la familia real. Para explicarla debemos recordar a la pareja divina formada por Osiris e Isis. ¿No eran hermanos estos dioses? Y el faraón y su esposa, hermanos divinos en la tierra, ¿no debÃan comportarse como sus hermanos celestiales? Desde este punto de vista, la unión incestuosa adquiere un alcance ritual y simbólico que refuerza el halo divino de los cónyuges reales.
Con el reinado de Ahmosis Nefertari, esposa del faraón Ahmosis, en tiempos del Imperio Nuevo, comenzó el perÃodo más glorioso de la historia de Egipto, y también el más notable en el devenir de las grandes esposas y madres reales que, además del tÃtulo de «Gran Esposa Real», ostentaron los de «Señora de las Dos Tierras», «La que ve al Dios», «Grande en gratitud» y «Aquella que ve a Horus y Set».
Via: historiang.com
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