El Japón de los shogun
29 December, 2009 on 7:42 am | En Edad Media |

En los siglos XVII y XVIII, el clan Tokugawa se apropió del cargo militar de shogun y gobernó Japón de un modo autoritario, aplicando una polÃtica aislacionista. Pero a pesar de ello, el paÃs vivió un perÃodo de auge económico y de cambios sociales.
Durante los siglos XVII y XVIII, la familia Tokugawa gobernó Japón con mano de hierro. Aislado del mundo, el archipiélago gozó de una era de paz y prosperidad que tuvo como máximo exponente la ciudad de Edo, foco de riqueza y de diversión. A mediados del siglo XVIII, Tokyo, llamada entonces Edo, era quizá, con un millón de habitantes la ciudad más poblada del mundo. Por sus concurridas calles y canales circulaban nobles, comerciantes, samuráis de diverso rango y artesanos. También se localizaban todo tipo de entretenimientos, especialmente en Yoshiwara, el barrio de placer de la ciudad. La historia de Edo, sin embargo, era muy reciente. En los primeros años del siglo XVII era un simple puerto pesquero situado en una bahÃa de la costa oriental japonesa.
En 1603 Tokugawa Ieyasu la convirtió en la base de su poder. Los Tokugawa establecieron un sistema de gobierno militar que en japonés recibe el nombre de ‘bakufu’. Este término se referÃa a los campamentos desde donde los generales dirigÃan la batalla, y se aplica en la historia japonesa a los gobiernos en los que el poder polÃtico y militar estaban unidos. Los grandes señores feudales, o ‘daimyo’, quedaron sujetos a un estricto control. Los ‘shogun’ (tÃtulo que se la daba al gobernador de Japón) limitaron el número de castillos que podÃa haber en cada dominio y obligaron a los señores a jurarles lealtad. La presencia de las familias de los ‘daimyo’ en Edo contribuyó a que la ciudad se convirtiera en un centro generador de riqueza y consumo. Por otro lado, el régimen autoritario de los ‘shogun’ perseguÃa establecer un control absoluto sobre el conjunto de la sociedad japonesa. Uno de los instrumentos para lograr ese objetivo fue la religión.
El cristianismo, que habÃa penetrado en Japón desde mediados del siglo XVI, fue considerado pronto por Ieyasu como una amenaza para su autoridad. En 1637 los Tokugawa ordenaron que todos los japoneses se registraran en alguno de los miles de templos budistas del paÃs. Los ‘shogun’establecieron una rÃgida división de clases sociales. La sociedad japonesa, bajo los Tokugawa, se compartimentaba en cuatro grupos hereditarios: los samuráis, los campesinos, los artesanos y comerciantes. Las prostitutas, los mendigos y vendedores ambulantes formaban la clase social más baja: los ‘hinin’, o «no personas». Esta cultura de carácter hedonista tuvo sus propias formas de expresión artÃstica y literaria, como la poesÃa y la novela, el teatro y la pintura.
Los actores de ‘kabuki’ gozaban de extraordinaria popularidad, como prueban las ‘estampas’ que se publicaron en su honor. A lo largo de más de 250 años, el régimen de los Tokugawa, pese a su rigidez, sobrevivió a los cambios sociales y económicos y a crisis a veces graves derivadas de malas cosechas, desastres naturales, hambrunas e incluso revueltas populares. En 1854 una escuadra norteamericana llegó a Japón y las autoridades de este paÃs hubieron de abrir, de forma definitiva, las puertas al comercio internacional.
Via: historiang.com
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