Templo de Júpiter Capitolino
Júpiter era el soberano de los dioses (Zeus en la mitología griega), hijo de Saturno, a quien derrocó. Como protector de Roma, era conocido como Júpiter Optimus Maximus, y junto a las diosas Juno y Minerva, formaban la tríada que constituía el culto central del Imperio Romano. A Júpiter se le veneraba en un templo sobre el monte Capitolino. Este templo está dedicado a la tríada Romana. La tradición atribuye a Tarquino el Soberbio (534-510 a.C.) el último rey Etrusco, su construcción, aunque se cree que fue terminada su construcción en el año 509 a.C., ya iniciada la República.
Como principal símbolo religioso de la ciudad fue reconstruido y mejorado a lo largo de la historia de Roma. Al estar construido en madera en sus principios sufrió de varios incendios y reformas. En el año 296 a.C. se cambiaron las esculturas. En el año 83 a.C. tras un incendio se colocaron columnas traídas de Atenas.
Ya en la época de Domiciano tras sufrir otro incendio, se substituyó el arquitrabe de madera por mármol.
El edificio medía 52 por 62 metros de largo y tendría una altura de 40 metros. El templo estaba dividido en tres cellas dedicadas cada una a un dios. Júpiter, Juno y Minerva, la Tríada del Capitolino, el culto principal de la cultura romana. El edificio presentaba una fachada de tres filas de seis columnas.
Su construcción encima del monte Capitolino supone un gran problema para los arqueólogos, debido a que hoy en día en el mismo sitio se sitúa el Ayuntamiento de Roma.
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