Roma para niños Primaria (6-12) – Secundaria (12-16)
6. La Ciudad de Roma
La ciudad imperial de Roma, capital del Imperio Romano, fue la ciudad más grande e importante de Europa. El primer emperador, Augusto, decidió que aparte de grande fuera la más hermosa, modificando sus calles y mandó construir teatros, templos, baños públicos, etc. Para la seguridad de Roma, estableció también un cuerpo de policía y un servicio de bomberos. Para finales del primer siglo después de Cristo, Roma era el escaparate del imperio, diseñada para impresionar a sus visitantes y enemigos con el poder del Imperio. Durante el Imperio, la población superaba el millón de personas, aunque, solo había 1.782 casas privadas. La mayoría de la gente vivía en Insulae, que eran como los edificios de pisos actuales.
Las calles de Roma estaban llenas de tiendas, donde podías encontrar todo tipo de productos de todas partes del Imperio. El pan se elaboraba en los mismos sitios donde se hacía mientras que los demás comerciantes que procedían de las afueras de la ciudad, usaban carretillas para llevar sus artículos o alimentos, que almacenaban en sus tiendas por las noches, para venderlos al día siguiente. Cada calle tenía su taberna donde se vendía el vino y otras bebidas, así como numerosos talleres donde se fabricaba todo lo necesario para la vida diaria en la gran ciudad. La ciudad de Roma, contaba con plazas públicas y espacios abiertos. Las calles principales de Roma se mantenían limpias pero las calles secundarias estaban sucias porque sus habitantes lanzaban la basura por las ventanas a la calle, de manera que el hedor era insoportable.
Entre los talleres, los maestros, los caldereros, los tenderos anunciando a gritos sus precios, los panaderos horneando pan, etc. Hacían que el ruido en Roma fuera excesivo; un ruido del que no podían escapar ni ricos ni pobres.
Para su diversión la gente acudía al Circo Máximo, a los teatros o al Coliseo o se dirigían a las Termas donde se reunían los ciudadanos y comentaban los asuntos cotidianos. El agua de las Termas llegaba a la ciudad a través de los Acueductos que la transportaban desde las afueras de Roma.
En el centro de Roma se encontraba el Foro. Allí se encontraban los edificios más importantes: la sede del Senado, donde se reunían sus componentes para debatir y aprobar leyes, los templos y las basílicas, donde se administraba la justicia. Todos los edificios estaban recubiertos de mármol. El foro era el corazón político, judicial, comercial y religioso de la ciudad. A medida que el Imperio se extendía, los emperadores fueron añadiendo nuevas edificaciones al Foro.
Los romanos rendían culto a cientos de dioses. Creían que los dioses cuidaban de ellos día y noche. Algunos de ellos se encargaban de la tierra y el mar; otros de profesiones concretas como médicos, mercaderes o soldados. Y otros, de distintos aspectos de la vida de las personas, como salud, belleza o amor.
Todas las generaciones de una familia vivían juntas bajo el mismo techo, los hombres por ley eran los cabezas de familia y tomaban decisiones sobre todos los miembros de la familia. Los niños de las familias adineradas, cuando cumplían siete años, acudían a clase desde la mañana hasta el atardecer. Aprendían a leer, escribir y aritmética. Las niñas, en cambio, si recibían algún tipo de educación, era en sus casas. Una muralla de piedra rodeaba la ciudad para mantenerla a salvo de los posibles ataques.
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