Muralla de Antonino
Creada posteriormente a unos 160 kilómetros al norte de la Muralla de Adriano, al creer que la provincia de Britania era ya segura, fue erigida como una línea permanente de defensa para proteger la frontera norte de Britania y someter a las tribus hostiles de los Pictos que vivían entre las dos murallas. Su construcción bajo el mandato de Antonino Pío, se debe al gobernador de Britania, Lollio Urbico, entre los años 140 d.C. y 142 d.C. Su extensión era de 58 kilómetros, desde el golfo de Clyde, hasta el estuario de Forth, en la costa oriental del Mar del Norte.
La Muralla de Antonino no era tan sólida como su predecesora, la Murallas de Adriano, pues estaba hecha de tierra apisonada (turba) en vez de piedra, pero también contaba con un foso más grande que la primera y contaba con 19 fortificaciones.
Abandonada hacia el año 155 d.C. fue sobrepasada hacia el año 185 d.C. haciendo retroceder la defensa romana hasta la ya existente Muralla de Adriano. Actualmente aún se conservan numerosos vestigios de esta muralla.
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