Gobernador Un Gobernador romano es un funcionario elegido o nombrado para ser administrador principal del Derecho Romano (Rector provinciae) en todas las partes de una o más de las muchas provincias que constituían el Imperio Romano. Al principio del imperio romano existían dos tipos de provincias, senatoriales e imperiales, con lo que surgieron varios tipos de gobernadores.
Las funciones del gobernador eran muchas, empezando por el recaudación de impuestos y la administración aduanera, también, podía ser agente personal del emperador, o agente financiero del Senado. Para la financiación de la provincia el gobernador podía acuñar monedas y negociar con templos o prestamistas privados que podían anticipar dinero para la administración de la provincia. Militarmente, el gobernador era el comandante de las fuerzas militares de la provincia, legiones en algunos casos o en provincias más pequeñas compañías de auxiliares.
Como administrador se encargaba de la construcción de las grandes obras. También era el juez principal y el único que podía imponer la pena capital, que solo eran posibles de apelar viajando a Roma y presentar su caso ante un Pretor Urbano o el emperador.
Para ejercer todas estas funciones y para asistir en la toma de decisiones, el gobernador mantenía una diversidad de consejeros (comites). El Cuestor, que era elegido en Roma y enviado a la provincia para ayudar en la toma de decisiones generalmente financieras, era el segundo al mando en la provincia. En casos concretos podía comandar las fuerzas militares. Para gobernar pequeñas partes de la provincia el gobernador podía nombrar prefectos o procuradores no magistrados. |