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| Debido a su gran afición a la lectura y a su constancia como escritor, a César se le atribuye el invento del libro encuadernado, que usó para facilitar el transporte de sus múltiples lecturas, escritos y reportes al Senado durante las campañas. |
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| Tiberius Sempronius Gracchus, Tribuno de la Plebe. |
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Tiberius Sempronius Gracchus, Tribuno de la Plebe. |
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Tribuno de la plebe
Este cargo normalmente de carácter anual, fue creado en el 494 a.C. con la primera secesión de los plebeyos. Este cargo se creó como contrapoder plebeyo en el interior de la ciudad al poder patricio de los Cónsules. A lo largo del tiempo sus funciones y número fueron cambiando. En un principio los Tribunos eran dos, elegidos por las Curias. Más tarde se amplió su número a cinco y hacia el 449 a.C. existían diez Tribunos con funciones similares y eran elegidos por la Asamblea de la Plebe (Concilium Plebis). Su deber era la de proteger y representar a la plebe, y gracias al juramento prestado sus miembros eran sacrosantos (sacrosanctitas), lo que significa que estaban protegidos de cualquier daño físico.
A través de la concesión del Ius Intercessionis, podían vetar las legislaciones, los decretos senatoriales o los actos de cualquier magistrado.
El poder de los Tribunos de la Plebe solo se podía ejercer dentro de los límites de Roma, sus funciones de veto no afectaban a las provincias ni a los gobernadores y su carácter sacrosanto desaparecía a partir de una milla de distancia de las murallas de Roma. Tenían entre sus funciones el poder para ejercitar la pena capital sobre cualquier persona que interfiriese en el ejercicio de sus actividades.
Ya a finales de la República ejercieron el derecho de sentarse en el Senado y a influir en sus asuntos.
Bajo su mando tenían a los Ediles de la Plebe (Aediles Plebei), oficiales auxiliares para temas judiciales y funciones de baja importancia.
En la segunda mitad del siglo II, sus actividades fueron a menudo turbulentas, en especial la reforma de los Graco y la carrera de Saturnino.
Lucio Cornelio Sila recortó sus poderes drásticamente. Recuperaron la mayoría de sus poderes hacia el año 70 a.C. durante el consulado de Marco Licinio Craso y Cneo Pompeyo Magno. El primer emperador romano Augusto recibió todos los poderes del Tribunado sin ostentar formalmente el puesto (Tribunicia potestas) ya que no podía recaer este cargo en un patricio, al ejercer este cargo se convertía en una persona sacrosanta, y recibía el derecho a veto y a convocar al Senado, además de poder ejercer la pena capital en el ejercicio de sus deberes. Durante los reinados de los emperadores estos empezaron su mandato recibiendo la Tribunicia Potestas.
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