Muralla de Adriano
Adriano construyó fortificaciones defensivas en las fronteras romanas, entre estas destaca la Muralla de Adriano, construida en Britania con sus 117 kilómetros se extendía desde el golfo de Solway, hasta el estuario del Tyne, y servia de protección contra los Caledonios. Con estas construcciones marcó el final de la expansión del Imperio Romano, que retrocedieron a los límites establecidos por Augusto.
La muralla tenía una altura de entre 3,6 y 4,8 metros y un grosor de entre 2,4 y 3 metros. Su construcción empezó hacia el 122 d.C. y acabó aproximadamente en el 127 d.C. A lo largo de esta muralla se construyeron 14 fuertes y 80 puestos para guarniciones de centinela. En su cara sur, a lo largo de la cara norte se cavó una zanja de 10 metros. El número de tropas auxiliares que guarnecían el muro rondaba los 9.000 efectivos, tanto de caballería como de infantería.
A la muerte de Adriano, el nuevo emperador Antonino Pío trasladó la frontera 160 kilómetros más al norte, construyendo una nueva muralla. Marco Aurelio sucesor de Antonino Pío se vio obligado a volver a situar la frontera en la Muralla de Adriano. La muralla fue abandonada definitivamente en el año 383 d.C.
La UNESCO declaró en el año 1987 la muralla de Adriano como Patrimonio de la Humanidad.
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